La verdadera simplificación que deben buscar las autoridades europeas ha de consistir en eliminar las duplicidades y diferencias nacionales, no en desmantelar las salvaguardas construidas tras la crisis financiera de 2008, según organizaciones civiles de toda Europa, expertos y académicos financieros
Desde ASUFIN nos hemos sumado a una carta firmada por organizaciones civiles de toda Europa, como Finance Watch, a la que pertenecemos, expertos financieros y académicos, dirigida a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y los responsables en materia de banca y competencia, para trasladarles las prioridades desde la perspectiva de la ciudadanía, en respuesta a la evaluación que está llevando a cabo la Comisión Europea sobre la competitividad del sector bancario de la UE y la situación general del mercado único bancario de la UE.
En la misiva, que también se envía a Maria Luís Albuquerque, comisaria de Servicios Financieros y de la Unión de Ahorro e Inversión, y a Valdis Dombrovskis, comisario de Economía y Productividad, Implementación y Simplificación, los firmantes exponemos que, en estos momentos, la Comisión Europea estudia cómo reducir la complejidad de la normativa bancaria y mejorar la capacidad de las entidades para financiar la economía y coincidimos en que cualquier proceso de simplificación debe orientarse a hacer más eficiente el marco regulatorio, eliminando duplicidades, evitando solapamientos y reduciendo las divergencias entre los distintos países.
Sin embargo, simplificar no debe significar rebajar los estándares de solvencia. Nos oponemos a cualquier relajación de los requisitos mínimos de capital establecidos por Basilea, a la reducción de los colchones de capital, a la prolongación indefinida de medidas transitorias o a cualquier retroceso en los mecanismos que garantizan la resiliencia del sistema financiero.
Es más, los firmantes de la carta instamos a garantizar que, independientemente de los resultados en términos de simplificación, la revisión de la Comisión preserve la resiliencia y la solidez general del capital del sector bancario de la UE.
La carta también advierte de que “la diversidad del sector bancario europeo es una de sus fortalezas, y lo que permite responder a la diversidad de necesidades de financiación de las economías europeas”, y considera que “un sector bancario diverso es competitivo y resiliente”.
En conclusión, la Unión Europea puede simplificar la regulación bancaria para hacerla más eficiente, pero no debe sacrificar la fortaleza y la resiliencia del sistema financiero en nombre de la competitividad. Los firmantes consideramos que los problemas de la banca europea no se solucionan con menos capital y menos supervisión, sino con un mercado único más integrado y unas reglas más homogéneas.



