Nuestro proyecto, Financia en verde, está alienado con la demanda de políticas reales que permitan adquirir o transformar una vivienda para hacerla eficiente y sostenible
La ciudadanía muestra una mayor preferencia por medidas de carácter práctico, tangible y con un impacto directo en su vida cotidiana, frente al apoyo en abstracto de la transición ecológica. Así lo revelan los resultados de un estudio llevado a cabo por More in Common, que puede consultarse en su trabajo La sociedad española y la transición ecológica, 2026. A través de un experimento basado en la metodología de elección forzada por pares —que sometió a una muestra de más de 2.500 personas a miles de comparaciones directas entre propuestas— se logró superar la mera medición de opiniones superficiales para obtener un mapa real de prioridades sociales.
Y entre éstas, destaca un dato más que contundente: el consenso transversal respecto a las ayudas públicas para la eficiencia energética en las viviendas. Medidas concretas como el cambio de calderas o la instalación de ventanas aislantes se posicionan como la política con mayor respaldo absoluto a ambos lados del espectro ideológico. Este hallazgo demuestra que, cuando una política verde se percibe como un beneficio material directo para la economía doméstica y la calidad de vida, el sesgo político se diluye para dar paso a una adopción masiva.
Existe, por tanto, un amplio “terreno común”, concluye este estudio, entre votantes de izquierdas y derechas centrado en soluciones útiles, incentivos a la mejora del hogar, el refuerzo del transporte público y el desarrollo del sistema energético. Mientras que el consenso se consolida en torno al acompañamiento y el estímulo económico, la polarización social surge principalmente ante medidas que implican restricciones directas, cargas fiscales a particulares o prohibiciones que la ciudadanía percibe como un menoscabo para sus estilos de vida o sectores productivos.
Las diferencias ideológicas quedan acotadas a los mecanismos para alcanzar la descarbonización. El electorado de izquierdas tiende a favorecer herramientas regulatorias e impositivas más estrictas sobre empresas contaminantes o la restricción de combustibles fósiles, mientras que el de derechas prioriza el dinamismo económico, la atracción de industria limpia, la extensión de la energía nuclear y los incentivos fiscales. En definitiva, el estudio demuestra que el éxito y la paz social de la transición ecológica dependen de situar en el centro aquellas políticas pragmáticas donde el beneficio ciudadano y la sostenibilidad avanzan de la mano.
Nuestro proyecto, Financia en verde, está alienado en su totalidad con la idea de que la ciudadanía demanda políticas reales que le permitan adquirir o transformar una vivienda para hacerla verdaderamente eficiente y sostenible, lo que implica actuar en tres niveles: reducir el consumo, mejorar los sistemas de energía y gestionar los recursos de forma eficiente.
Esta publicación ha sido realizada con el apoyo financiero del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030. El contenido de dicha publicación es responsabilidad exclusiva de la entidad subvencionada y no refleja necesariamente la opinión del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030



