Quienes optan por hipotecarse para adquirir una segunda vivienda en inversión baja del 56,2%, del año pasado, al 33,7%, cerca de la mitad
El protagonismo excesivo de la inversión en la compra de vivienda hipotecada que observamos el año pasado se ha reducido drásticamente en 2026: el porcentaje de quienes optaban por hipotecarse para adquirir una segunda vivienda en inversión baja del 56,2% al 33,7%, cerca de la mitad, y marca un giro en la composición de la demanda, como revela la VII edición de nuestro barómetro de hipotecas.
Y es que, en paralelo, aumento el peso de la vivienda habitual, que pasa del 14,4% al 20,8%, mientras que el cambio de vivienda habitual sube con fuerza desde el 10,3% hasta el 27,5%. El resultado es un mercado más equilibrado que hace doce meses: si en 2025 la inversión superaba ampliamente la mitad de las decisiones de compra, este año el peso se reparte de forma más homogénea.
En suma, el temor a un menor rendimiento en la reventa de vivienda o el alquiler está desplazando el capital a otros activos, enfriando la compra con fines especulativos, como primera gran conclusión de nuestro barómetro.
Pese a todo a ello, un todavía importante 66% de los españoles identifica la vivienda como una sólida oportunidad de inversión, por encima de otros factores que llevan a la firma de una hipoteca, como la de las condiciones de financiación, que sólo convencen al 20% o la de encontrar buenos precios, que se queda en el 7%.
Es decir, un mercado aún excesivamente tensionado debilita la idea de esperar bajadas importantes de precio a corto plazo, o encontrar oportunidades más accesibles, lo que refuerza la idea de que el mercado se interpreta cada vez más desde una lógica de rentabilidad de una oferta escasa y al alza, frente a una demanda igualmente creciente.
Por lo que respecta a los tipos de interés, que han vivido una moderación a lo largo de 2025 y hasta la fecha de publicación del presente barómetro, se observa que la media del precio hipotecario (conjunto de hipotecas analizadas) pasa del 3,95% al 3,83% TAE, una ligera bajada que se nota, sobre todo, en las variables. Así, éstas pasan del 4,26% de 2025, al 4,01%; las mixtas, del 4,20% al 3,87%, siendo las más competitivas mientras que las fijas son las que más se encarecen, pasando del 3,98% al 4,10%.
La diferencia entre contratar con o sin vinculaciones sigue siendo uno de los elementos más relevantes del mercado, porque actúa como atractivo comercial para desplazar la demanda hacia ofertas más rentables para el banco. En febrero de 2026, la vinculación reduce la TAE en un -0,39% en la fija (de 4,10% a 3,71%), -0,37% en la variable (de 4,01% a 3,64%) y -0,25% en la mixta (de 3,87% a 3,62%), unas reducciones testimoniales si tenemos en cuenta que las bonificaciones máximas sobre el tipo nominal suelen situarse en descuentos del 1%. No solo eso, muchos productos incluyen la obligación de contratar otros productos como alarmas, tarjetas o hacer disposiciones en productos de inversión que son o gastos o salidas de dinero que no se reflejan en la TAE.
Por otro lado, la media de porcentaje de cuota hipotecaria sobre salario cae de 35,86% a 35,48% (-0,38%). La mejora es general por edades, aunque sigue habiendo una brecha fuerte en jóvenes: el grupo de 16–24 años continúa en niveles muy exigentes (58,13%), mientras que los tramos de mayor edad se mantienen en el 31,98% (45 a 54 años) y 32,55% (55 y más años), señalando que el ajuste beneficia a todos, pero no corrige el principal problema de esfuerzo en los hogares más jóvenes.



