Una estafa en dos monedas a la vez

#LAHORADEMILLÁS

  • Las hipotecas en divisa extranjera ofrecidas en bancos españoles llevan a sus firmantes a la ruina

Fran Pastor Madrid 13/02/2015 – 12:10 CETPODCAST

A Fernando Agüero, el banco le recomendó hipotecar su casa en francos suizos. Le saldría tan barato que, al contrario de como le ocurría al resto de españoles, la entrada de la vivienda no sería solo una pequeña parte del pago, si no que bastarían para cubrir casi todo el inmueble. El director de la sucursal se lo explicó, incluso, con dibujos. Cuando, ya con todo firmado, vieron que el experimento no salía bien, le propusieron cambiar a yenes. Y este, de nuevo bajo la promesa de que recuperaría dinero, no vio motivos para no decir que no. Hoy, su hipoteca se ha encarecido alrededor de 133.000 euros. Y en su situación, alrededor de 65.000 familias españolas.

A Miguel Ángel Contreras le prometieron que se ahorraría unos 400 euros al mes si compraba su casa en la moneda japonesa, aunque siempre con la garantía de que, en caso de que dejara de merecerle la pena, este podría pasarse de nuevo al euro. Sin embargo, cuando intentó la maniobra ya era tarde. Hoy paga, al mes, 750 euros más de lo que él había firmado —así como 350 euros más de los que habría tenido si se hubiera hipotecado en euros—. Ha pedido dinero a sus familiares, pero cuenta con dos letras sin pagar y ni siquiera puede vender el inmueble.

En Finlandia, esta práctica está prohibida, aunque la ley no llegó a tiempo de evitar que la banca embaucara a miles de familias. Si, aquí o allí, los firmantes hubieran comprado la hipoteca solo en yenes, no dependerían de las fluctuaciones de la moneda para pagar más o menos. Sin embargo, los afectados pagan en su moneda local y dejan que sea el banco quien realice el paso de una divisa a otra. Así, cada mes la cantidad de euros a pagar es diferente, como cuenta Patricia Suárez, fundadora de una organización que defiende a los afectados por permutas y derivados.

Según uno de los empleados de la banca, «los lamentos llegan solo cuando hay pérdidas». Durante años, hubo quienes sí encontraron pagos más pequeños por sus viviendas: sin embargo, estas condiciones se ofrecieron a familias que, al igual que no podrían pagar una hipoteca en euros, no podrían hacer frente a las fluctuaciones. En cualquier caso, estos contratos se empezaron a popularizar en España años después de que resultaran un fiasco en otros países. También después de que Hungría decidiera congelar, por ley, el cambio de su moneda con respecto de aquellas en las que se habían hipotecado los inmuebles.

«No entiendo que después de siete años sin dejar de pagar ninguna cuota siga creciendo la deuda«, cuenta Fernando. Los afectados españoles, sin una norma que les proteja a la vista, esperan a la justicia, estatal y europea, que empieza a dar la razón a los usuarios y ya ha anulado cláusulas similares a esta. Queda pendiente, eso sí, el caso concreto de las hipotecas multidivisa. Y Suárez recuerda: «Al banco habría que ir en compañía de un abogado«.

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