El Alto Tribunal asume el criterio del TJUE:estos casos se pueden defender con independencia del valor de la inversión y de su complejidad
El Tribunal Supremo confirma que las asociaciones de consumidores tienen la legitimidad para defender a los inversores de productos complejos. En una reciente sentencia de 16 de febrero, los magistrados dan la razón a nuestra asociada, defendida por el abogado Carlos Zarco, rechazan los argumentos de primera y segunda instancia y asumen la interpretación del TJUE europeo, de enero de 2025 (C-346/23), que establece expresamente que esta legitimación no puede limitarse por cuantía de la inversión, tipo de producto financiero o complejidad del mismo.
La socia de ASUFIN fue atendida en 2007 en una sucursal de Banco Santander de San Juan, Alicante, donde le aconsejaron invertir 100.000 euros en Valores Santander, y no fue hasta tres años después, cuando “el banco hizo a la cliente el test de idoneidad y el de conveniencia”, como explica la sentencia. Años más tarde, en 2018, el total de las acciones recibidas apenas superaba los 37.000 euros. Los magistrados recuerdan además que, con relación a los Valores Santander, “la documentación tipo ofrecida por la entidad (folleto y tríptico) no era suficientemente expresiva y completa, pues no advertía de los riesgos de la inversión”.
La importancia de esta sentencia radica en lo que siempre hemos defendido desde ASUFIN: “Debemos acabar con la falsa idea de que, por el simple hecho de invertir, un ciudadano pierde sus derechos como consumidor”, en palabras de Patricia Suárez, presidenta de la asociación. “Es una narrativa peligrosa que deja a las personas expuestos a contratos opacos que no pueden negociar ni comprender del todo. La ley no puede dar la espalda a la realidad: la desigualdad de poder frente a las entidades financieras es la misma al pedir un préstamo que al contratar un fondo complejo. Ser inversor no te quita la condición de parte débil, y la justicia debe garantizar que nadie quede desprotegido por una mera etiqueta”, añade.



