La revolución de las fintech ha revolucionado tanto a la industria como a los prefesionales que trabajan en ella. Se han creado una gran variedad de nuevos puestos de trabajo dedicado esencialmente a este sector, y aunque al rededor de un 60% de ellos posee un gran conocimiento en la materia, casi a la totalidad (90%) les gustaría ampliar su conocimiento. Los hámbitos preferidos para seguir formándose son: ciberseguridad, criptomonedas, blockchain y gestión de finanzas personales. Asi lo establece el estudio presentado por las escuelas de negocios Eada e Isdi.
El estudio se realizó a 300 profesionales que trabajan o planean trabajar en el área de las fintech através de una encuenta. Además de reconocer cierta falta de conocimientos, los profesionales apuntan que un 88% de la población no conoce las fintech o las usa de manera muy puntual.
Las cifras dejan entrever los retos a los que debe de enfrentarse el sector para acercarse más a los usuarios, la principal es mejorar la confianza y garantías. Además de ofrecer más información para así conseguir alcanzar las dos anteriores.
Si las fintech siguen creciendo y ganandose la confianza de los consumidores el sector que se verá más afectado según el estudio es el la banca tradicional, pues cada vez irá perdiendo más terreno de negocio. Casi un 30% de los expertos coinciden que será por los sistemas de pago y transferencias.

La multa de la CNMC a Endesa por ‘engañar’ en la comercialización del suministro llega tarde
ASUFIN puso este tema de manifiesto ante el regulador del mercado hace 10 años en una denuncia realizada de manera conjunta con UCE-Asturias

Verano, a crédito: la intención de endeudarnos se dispara al 35,9%, la mayor registrada en 6 años
Resulta preocupante que los motivos asociados a sortear las dificultades económicas, como la necesidad de disponer de liquidez inmediata o refinanciar deudas aglutine casi un tercio del total

El TJUE tendrá que aclarar las trampas del IRPH en una nueva cuestión prejudicial
Hemos denunciado de forma reiterada esta actitud del Supremo; pero Europa sigue dando la última palabra a los jueces nacionales
