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Los científicos del MIT han creado un sensor que ayudará a reducir el desperdicio de alimentos

El sensor está preparado para detecta en las flores, frutas y verduras rastros de etileno antes de que la descomposición sea demasiado avanzada.

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El sensor está preparado para detecta en las flores, frutas y verduras rastros de etileno antes de que la descomposición sea demasiado avanzada

Gracias a la creciente conciencia ecológica, las cifras de desperdicio de alimentos son cada vez más fiables, sin embargo aún no lo son al 100%. Según la Unión Europea en el último año cada habitante desperdició al rededor de 173 kilogramos de alimentos de media. Además, se estima que en EE. UU el 12 % de frutas y verduras no llegan a los hogares, sino que se acaban desperdiciando en los supermercados.

Cada vez los ciudadanos nos estamos concienciando más con el medio habiente y se están empezando a buscar soluciones para frenar este derroche de una manera drástica. Según los estudios uno de los primeros síntomas de la maduración de vegetales es la emisión de etileno. Un innovador proyecto tecnológico desarrollado por el MIT es capaz de detectar esta tipo de emisiones en las plantas.

Este proyecto se lleva a cabo a través de una rejilla de nanotubos con un catalizador de paladio. Los investigadores depositaron los sensores sobre una lámina de cristal y durante 5 días midieron las emisiones de etileno de varios tipos de flores. AL detectar un pico de etileno en una de ellas, comprobaron que las plantas florecían tras uno o dos días desde la aparición de este gas.  Por lo que llegaron a la conclusión de que las plantas que expulsan el etileno de una forma más gradual y prolongada en el tiempo tardan más en florecer.

Este sensor todavía se encuentra en proceso de patente y sus desarrolladores confían en que tenga un gran impacto en la industria alimentaria, especialmente con las hortalizas y las frutas. Ya que al poder reducir la presencia de etileno se puede prolongar el proceso de maduración lo que prolongaría el tiempo en el que estos alimentos se encuentren en buen estado. Esto podría ayudar a reducir notablemente el desperdicio de comestibles en el mundo.

Además, dado que el etileno es el compuesto orgánico que más se produce en el mundo, el sensor también podría servir para monitorizar su producción en plantas industriales entre muchos otros usos.

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