El uso de los algoritmos para la fijación de los llamados precios dinámicos nos sitúa en un contexto nuevo de desprotección
Nos parece acertado que el Gobierno actúe ya contra el grave perjuicio que ocasiona la subida indiscriminada de productos y servicios ante eventos extraordinarios, como estamos pudiendo comprobar a consecuencia de graves accidentes, como el ferroviario, o las riadas en Andalucía y Extremadura, sufridas desde la semana pasada. En concreto, apoyamos que se haya tomado hoy ya la primera medida concreta de limitar los precios de los hoteles en Grazalema y otros 13 municipios por las borrascas.
Eventos de esta naturaleza, que trastocan oferta y demanda, ponen en una situación realmente desesperada a los usuarios y ponen de evidencia el papel que juegan los precios dinámicos. Unas subidas indiscriminadas de precios que no obedecen, en muchos casos, a una decisión humana, sino que son el resultado de la aplicación de algoritmos automatizados.
Los llamados precios dinámicos impactan especialmente en la población más vulnerable, que se ve obligada a pagar un sobreprecio desproporcionado, pero también lleva a un grave desequilibrio entre la ciudadanía consumidora y modelos de negocio globalizados basados en el uso masivo del algoritmo.
ASUFIN, como miembro de la organización de consumidores europea BEUC, ha pedido en numerosas ocasiones la aplicación de diversas medidas, como por ejemplo que los consumidores tengan derecho a entender la lógica y los factores utilizados por los sistemas de IA cuando estos les afectan directamente (por ejemplo, perfiles de crédito, seguros, selección de personal, entre otros).



