Financiarse con una revolving supone pagar 16,71 puntos más que con un préstamo y más de 5 puntos que con una tarjeta convencional
El interés medio del mercado de las tarjetas revolving alcanzó este año el 23,34%, solo 0,10 puntos más que en 2024, lo que supone un estancamiento en niveles muy altos, ya que entonces el tipo de interés se disparó del 21,07% al 23,24%, el mayor aumento de toda la serie analizada por ASUFIN, que comienza en 2021. Ese incremento marcó un cambio de ciclo: tras varios años de contención e incluso bajadas motivadas por la sucesión de sentencias judiciales en contra, el crédito revolving volvió a encarecerse con fuerza, en perjuicio del consumidor. Y aquí encontramos otra clave: la controvertida resolución del Tribunal Supremo que, en 2023, fijó en hasta seis puntos porcentuales el diferencial que debe aplicarse para calificar de usurario el crédito revolving, lo que ha permitido a la industria elevar los tipos.
Otra de las claves que aporta la novena edición de nuestro estudio es que los datos de este año confirman la alta heterogeneidad del mercado de tarjetas revolving con grandes disparidades de coste entre productos. La distancia entre la tarjeta más cara y la más barata alcanza 29,63 puntos porcentuales de TAE, con un impacto directo de 257,82 euros de diferencia en coste total por financiar 1.000 euros a 24 meses.
En el extremo superior del mercado se mantiene la Tarjeta Después Oro de BBVA, cuya TAE del 41,48% supone un coste final de 379,20 euros por la operación. Este nivel de interés, que ya destacaba como el más elevado en el informe de 2024, se produce por una combinación de tipos elevados y una comisión de apertura elevada de 80 euros al año.
En contraste, la opción más económica sigue siendo la Visa Proyecta de Abanca, con una TAE del 11,85% y un coste de 121,38 euros por financiar el mismo importe en el mismo plazo. Esta tarjeta destaca por ofrecer mejores intereses, sin comisiones.
Mención aparte merecen los seguros de protección de pagos que suelen incorporar estas tarjetas, muy caros a consecuencia del alto riesgo de impago vinculado a sus altos intereses. Así, la tarjeta WiZink Now alcanza un 35,76% de tipo de interés efectivo con seguro, seguida muy de cerca por Visa Pass Carrefour (35,43%) y Bankintercard Platinum (31,98%). Es decir, el seguro añade entre 9 y 14 puntos porcentuales sobre las TAE originales, que ya se situaban en el entorno del 22,00-24,00%.
Proteger una deuda de 1.000 euros a 24 meses supone pagar 120,19 euros en WiZink Now, 117,86 euros en Visa Pass Carrefour y 90,72 euros en Bankintercard Platinum. Sumados a los intereses, el coste total de financiación se eleva hasta 353,84 euros, 350,72 euros y 318,32 euros, respectivamente, lo que evidencia que el seguro puede representar en torno a un tercio del coste total de la operación, especialmene en su arranque, cuando la deuda es más elevada.
El tipo de interés medio de las tarjetas revolving del 23,34% en 2025, sigue muy por encima del 18,34% que marcan de media las tarjetas de crédito en España y del 8,68% de las tarjetas en la zona euro. Eso supone una prima de más de 5% frente al resto de tarjetas en España y del 14,66% respecto al entorno europeo, consolidando a las revolving como el producto más caro dentro del segmento de pago con tarjeta.
La brecha es todavía más acusada cuando se compara con los préstamos al consumo tradicionales. Frente al 23,34% de las tarjetas revolving, el tipo medio de los préstamos a 1-5 años es del 6,63% en España y del 7,33% en la zona euro. Es decir, financiarse con una tarjeta revolving supone pagar 16,71 puntos más que con un préstamo personal en España y 16,01 puntos más que con la media europea de este tipo de créditos. Hay que tener en cuenta que en no pocos casos las deudas de estas tarjetas superan los 3.000 o 6.000 euros, con lo que su uso se asimila más a un préstamo al consumo que a una tarjeta, y con ello se multiplica el riesgo de problemas asociados a su pago por sus intereses tan elevados.



