En medio del caos que genera un accidente grave como el de #Adamuz, pensar en “guardar papeles” puede parecer secundario. Es comprensible: la prioridad inmediata son las personas, su salud y su bienestar emocional.
Sin embargo, con el paso de los días, la forma en que se documenta lo ocurrido puede marcar una gran diferencia a la hora de reclamar y defender los derechos de víctimas y familias.
Desde ASUFIN compartimos algunas pautas prácticas que pueden ser muy útiles en estos casos.
- Conserva todos los informes médicos
Es importante guardar:
- informes de urgencias,
- informes de hospitalización y de alta,
- informes de rehabilitación y revisiones,
- pruebas diagnósticas relevantes (radiografías, resonancias, etc.).
Estos documentos acreditan:
- el tipo de lesiones sufridas,
- la evolución en el tiempo,
- los tratamientos necesarios,
- y, en definitiva, la realidad del daño físico y psicológico.
- Guarda el parte de accidente y cualquier documento oficial
Siempre que exista:
- parte amistoso o declaración de accidente,
- atestado de la policía, Guardia Civil u otra fuerza actuante,
- comunicaciones escritas de las autoridades (por ejemplo, sobre el estado de la investigación).
Estos documentos ayudan a:
- fijar la fecha, lugar y circunstancias básicas del siniestro,
- identificar vehículos y posibles responsables,
- y respaldar la versión de las víctimas frente a terceros.
- Archiva todas las comunicaciones con aseguradoras y entidades
Es recomendable conservar:
- cartas, correos electrónicos y SMS de aseguradoras,
- notas de llamadas (fecha, hora y nombre de la persona que atendió),
- propuestas de indemnización o documentos para firmar.
Si es posible, es útil:
- pedir que todo lo importante se envíe por escrito,
- y evitar aceptar compromisos verbales sin confirmación documental.
Estas comunicaciones serán clave para:
- demostrar qué se ha ofrecido,
- en qué términos,
- y qué información se ha facilitado (o no) a la familia.
- Anota fechas, nombres y detalles relevantes
Puede parecer un detalle menor, pero llevar un pequeño registro ayuda mucho:
- fechas de visitas médicas, pruebas, reuniones con abogados o peritos,
- nombres de profesionales que atienden (médicos, trabajadores sociales, abogados, personal de aseguradoras),
- resúmenes breves de lo hablado en cada encuentro o llamada.
Con el tiempo, es difícil recordar todo. Tener estas notas facilita:
- reconstruir el proceso,
- aclarar posibles contradicciones,
- y preparar mejor cualquier reclamación.
- Registra el impacto en la vida diaria y en la economía familiar
No todo queda reflejado en informes médicos o nóminas. Puede ser útil anotar:
- días o periodos en los que la persona no ha podido trabajar o estudiar,
- cambios en tareas de cuidado dentro de la familia,
- gastos extraordinarios (desplazamientos, medicamentos no cubiertos, adaptaciones, etc.),
- actividades que ya no puede realizar como antes.
Estos elementos ayudan a demostrar el impacto real del accidente en la vida cotidiana y en la economía del hogar.
- ¿Por qué todo esto es tan importante?
Porque, llegado el momento de reclamar:
- la indemnización se basará en pruebas y documentos,
- cuanto mejor esté documentado el daño, más fácil será acreditar lo que se reclama,
- y se reducen las posibilidades de que se minimicen o ignoren aspectos importantes.
Documentar no significa judicializar desde el primer día:
significa cuidar el futuro, por si hace falta defender derechos que hoy todavía no somos capaces de imaginar.
Si estás viviendo algo parecido a #Adamuz o acompañas a alguien que lo está viviendo, estas pequeñas acciones pueden tener un gran impacto después.
Y, si necesitas orientación, ASUFIN puede ayudarte a ordenar toda esta información y saber qué reclamar y cómo hacerlo.



